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domingo, 16 de marzo de 2014

Tragicomedia de Don Duardos, de Gil Vicente.


La obra comienza con el emperador acompañado de la corte real de Palmerín: la emperatriz, la princesa Flérida, sus damas de compañía: Artada y Amandria; Don Robusto y Primaleón. Entra Don Duardos denunciando ante el rey que su hijo, Primaleón, ha matado a Periquín, amado de Gridonia, y ahora esta está muriendo de amor. Primaleón se identifica a Don Duardos y luego de una breve discusión comienza a batirse en duelo con él, a lo que el rey, viendo lo fiero del enfrentamiento, reacciona diciéndole a Flérida que los detenga. Flérida les pide que terminen la pelea en ese instante y dice a Duardos que sea él primero quien se detenga. Duardos accede a la petición de Flérida, asegurando que lo hace por ella y no por miedo y ni siquiera por Dios. Salen Duardos y Primaléon de escena.
Entra Camilote, alabando la belleza de Maimonda, mujer excesivamente fea. Elogia tanto a Maimonda que termina por molestar a los presentes e insultando la belleza de Flérida, por lo cual don Robusto lo reta a duelo y recibe el consentimiento del rey para que esto suceda y asegura que él va a presenciar el encuentro. Salen de escena.
Duardos quedó prendado de la imagen de Flérida y acude en busca de ayuda donde la infanta Olinba quien le da una copa para conquistar el amor de la princesa y le aconseja tener paciencia y trazar una estrategia más efectiva que todas las hazañas heroicas en las que él antes ha intervenido. Este se pone de acuerdo con los siervos de la hortaliza del castillo para que estos le permitan hacerse pasar como hijo suyo y se hace llamar Julián, todo para estar cerca de Flérida cuando esta salga a los patios del castillo.
Las próximas escenas muestran el galanteo de Duardos, haciéndose pasar por Julián, enamorando a Flérida, quien a su vez se siente atraída por él desde la primera vez que este entró a la corte del rey, pero ella no supo su nombre y no lo reconoce vestido de obrero. Intenta hacer que Duardo revele su identidad pero este insiste en  decir que él es tan solo un simple obrero. Ella se ausenta por tres días, en los cuales no visita la hortaliza, pretendiendo presionarlo a que revele su nombre, ya que ella está tan enamorada de él como él de ella. Duardos la cita secretamente y a solas en la noche, prometiéndole que le dirá quién es él.
Sale un mensajero que informa que Camilote había matado a don Robusto y a otros caballeros, en defensa de su Maimonda y en contra de aquellos que defienden el honor de Flérida, que Duardos enfrentó y mató a Camilote pues no pudo dejar de defender a su amada Flérida ni permitir que mancillen su honor.
Al final Flérida accede a las pretensiones de Duardo y, aunque se ha dado cuenta que él no es un jornalero ni villano, debido a su educación y su osadía al hablarle, le confiesa su amor aún sin saber a quien lo hace, esto a insistencia de Duardos quien desea escuchar que ella lo ama aunque no fuera un príncipe. Luego de la aceptación de Flérida, Duardos le confiesa que él es un hombre de la realeza inglesa y que ambos regresarán a su tierra donde ella será feliz con él viviendo en un lujoso castillo digno de su belleza.
En general la obra es más bien una sátira a la vida monárquica que en ocasiones se ve ridiculizada, pero en el fondo está plagada de actos y declaraciones románticas, que es la verdadera esencia de esta tragicomedia.

Gil Vicente (1465-1536), autor de la misma, es considerado el padre del teatro en Portugal. Su obra “El Monólogo del Vaquero”, es una de las primeras muestras de teatro que alcanzó relieve en la sociedad portuguesa del siglo XVI, a pesar de que existen noticias de obras portuguesas tan lejanas como el siglo XIII, sin embargo, Gil Vicente, autor prolífero, realmente marca un antes y un después en la historia del teatro en esa nación europea. 

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