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miércoles, 8 de mayo de 2013

El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde


El abanico de Lady Windermere.

Personajes: Lord Windermere; lord Darlington; lord Augusto Lorton; Mr. Dumby; Mr. Cecilio Graham; Mr. Hopper; Parker, mayordomo; lady Windermere; duquesa de Berwick; Ágata, hija de la duquesa; lady Plymdale; lady Stutfeield; lady Jedburgh; mistress Cowper-Cowper; misstres Erlynne; y Rosalía, doncella.

La obra consta de cuatro actos, cada uno con varias escenas, que mantiene vedado el misterio sobre cierta señora recién llegada a la ciudad y su vinculación directa con el matrimonio Windermere.

Acto I

Lady Windermere aparece en escena haciendo algunos preparativos para la celebración que habrá en su casa esa noche con motivo de su cumpleaños. El mayordomo anuncia a lord Darlington, quien viene a asegurarse de ser invitado al festejo. Lady Windermere le advierte que lo dejará asistir si no termina enamorándola como en una ocasión anterior sucedió. Lord Darlington no puede evitar hablarle de su amor e insinúa que Lord Windermere está jugándole sucio, pero lady Windermere no se da por enterada. Llega la duquesa Berwick con su hija Ágata. Agradece a lady Windermere por haberla invitado junto a su hija, le comunica de manera sutil que tiene intenciones de permitir que Mr. Hopper comparta con Ágata esa noche. Luego advierte a lord Darlington  que no se le acerque mucho a su hija e insinúa que este tiene fama de don Juan. Lord Darlington le devuelve con galanterías y se disculpa con las señoras, debe retirarse. La duquesa Berwick hace salir a su hija para quedarse a solas con lady Windermere. Le informa que su esposo, Arturo Windermere, acostumbra a visitar frecuentemente y por varias horas a cierta señora de dudosa reputación y que se comenta que Arturo es económicamente responsable de que dicha señora esté escalando peldaños en la sociedad. Al quedarse sola, Margarita decide indagar las finanzas de su marido. Revisa su escritorio y descubre que Arturo ha firmado varios cheques a favor de la señora Erlynne. De esa manera confirma la información suministrada por la duquesa. Cuando su esposo llega, Margarita le reclama, pero él se molesta de que ella haya revisado sus cuentas. Le pide que tenga confianza en él, que invite a la señora Erlynne a la fiesta, pues ella necesita encontrar la forma de ser aceptada de nuevo en la sociedad. Margarita se opone, pero Arturo hace la invitación y la envía con el servicio. Margarita dice amenazante que si esa señora se presenta le herirá en el rostro con un abanico que él mismo le había regalado. Él trata de hacerla cambiar de opinión, pero ella sale molesta y manteniendo su posición.

Acto II

La recepción de la fiesta en casa de los Windermere. Llegan varios invitados: Cecilio, Dumby, Augusto, lady Carlisle, lady Plymdale. Llega la señora Erlynne y Margarita se queda pasmada de la sorpresa, deja caer el abanico y se torna pálida. Misstres Erlynne agradece la invitación y dice que bailará con Arturo su primer baile de esa noche. Margarita es invitada por lord Darlington a salir a la terraza para que tome aire fresco. Ella acepta y, algo turbada, sale a la terraza con él. Darlington le confiesa a Margarita que le ama desde el primer momento que la vio, intenta convencerla de abandonar a su marido y escapar con él. Margarita se asusta y, ante su negativa, Darlington sale de escena enojado, diciendo que al día siguiente partirá de Inglaterra. Arturo regresa del salón de baile acompañado de Erlynne, se sientan en el sofá mientras Margarita observa todo sin ser vista por ellos. Erlynne entera a Arturo de sus planes de casarse con Augusto, desea negociar la dote que Arturo deberá proporcionarle, salen a la terraza a terminar de negociar el asunto.

Margarita toma la loca decisión de abandonar su casa debido a lo que ella siente ha sido una terrible ofensa de su marido hacia su honor de madre y esposa. Escribe una carta donde le explica que lo abandona y los motivos por los cuales lo hace. Parker observa todo y luego cruza el salón. Erlynne entra desde la terraza y pregunta a Parker por Margarita, él dice que lady Windermere salió de la casa y dejó una carta en la mesa para Arturo. Erlynne agradece la información y busca la carta, se torna alarmada al leerla. Arturo entra a escena preguntando a Erlynne por Margarita, la señora dice que Margarita fue a acostarse, que pidió no ser molestada, le pide que envíe a buscar su coche. Arturo sale a cumplir con la petición. Sale a relucir, mientras Erlynne conversa consigo misma, que ella es la madre biológica de Margarita, a quien la joven   creía muerta. Decide ir a buscar a la hija que hace tiempo abandonó. Quiere evitar que la joven  cometa el mismo error que ella cometió veinte años atrás. Pide a Augusto que saque a Arturo de la casa y lo retenga en el club todo el tiempo que pueda. Augusto acepta sin entender bien de que se trata todo. Erlynne sale de escena, seguida por Augusto.  

Acto III

Margarita sentada en el sofá de la sala de lord Darlington. Habla con ella misma y se pregunta si estará haciendo lo correcto. Se muestra vacilante entre regresar a su casa o permanecer allí, esperando a lord Darlington. Toma su abrigo para marcharse, pero llega mistress Erlynne con la intención de hacerla regresar a su hogar. Margarita se muestra renuente y cree que la señora sólo busca aprovecharse de ella y mantenerla como pantalla y de ese modo seguir viviendo un romance con su marido. La señora Erlynne insiste, le muestra la carta y le afirma que Arturo nunca la vio. Margarita no le cree, por el contrario, piensa que Arturo la ha enviado a convencerla para seguir con sus infidelidades. Se escuchan voces masculinas y ellas creen que se trata de Arturo que anda en busca de su esposa. Erlynne indica a Margarita que se esconda detrás de una cortina y ella se decide a dar el frente. Entonces escucha la voz de Augusto, su pretendiente, y corre también a esconderse. Darlington entra acompañado de Augusto, Arturo, Dumby, Cecilio. Arturo agradece el que los haya acogido en su hogar después de que cerraran el club. Lord Darlington, hablando al grupo, confiesa que al día siguiente partirá de Inglaterra, pero que se lleva en el corazón el recuerdo de una mujer honesta que allí conoció. Dijo que esa mujer era casada y se comportó como toda una dama. Cecilio bromea sobre el asunto, Arturo anuncia que debe marcharse, Cecilio ve un abanico de mujer en el sofá y se lo dice a Dumby, este lo dice a Arturo, dicen que Darlington tiene escondida a una mujer en sus habitaciones. Arturo reconoce el abanico, acusa Darlington de estar escondiendo a su mujer y exige que la casa sea revisada. En el momento en que cree ver algo moverse en las cortinas, la señora Erlynne sale de las habitaciones y declara haber tomado el abanico por error. Todos se muestran sorprendidos, Margarita aprovecha aquel rato de confusión para abandonar la sala sin ser vista.

Cuarto Acto.

Margarita aparece en el sofá de la sala de su hogar, llama a Rosalía, la doncella, y pregunta a esta por su marido, intercambian impresiones y Rosalía sale de escena. Arturo entra a la sala  y se acerca amoroso a su esposa. Los jóvenes esposos conversan sobre la señora Erlynne. Margarita está a punto de confesar su error de la noche anterior cuando entra Parker, anunciando  que la señora Erlynne ha llegado a devolver el abanico a Margarita. Arturo quiere evitar que entre al hogar, pero al final su esposa lo convence y envían por la señora. Erlynne dice que fue a despedirse pues esa misma tarde se marcha de Londres, le pide a Margarita una fotografía de ella y su hijo. Margarita entra a buscarla, Arturo pretende hacer sentir mal a la señora Erlynne, le menciona que sólo volvió cuando supo que su hija se había casado con un hombre adinerado. Ella no lo niega, pero dice que ese viaje cambió todo lo que ella pensaba acerca de ser madre.  La acusa de haber cometido un grave error llevándose el abanico a casa de Darlington, él quisiera no haber vuelto a ver ese abanico en su casa. Ella dice que le pedirá el abanico a Margarita, como recuerdo de aquel viaje. Regresa Margarita con la fotografía. Erlynne comunica su intención de quedarse con el abanico, a lo cual Margarita accede gustosa. Parker anuncia la llegada de Augusto y el regreso del coche de Erlynne. Entra a escena Augusto. La señora Erlynne se disculpa para salir e insiste en que Augusto le lleve el abanico hasta su coche. Ambos salen de escena. Los esposos Windermere comparten impresiones sobre la señora Erlynne, ambos ocultan un secreto que el otro no sabe, pero ninguno lo dice. Augusto entra diciendo que la señora Erlynne le ha explicado lo de la noche pasada, ella andaba buscándolo a él  y dice que se irá con ella, que ha puesto como única condición el que vivan siempre fuera de Inglaterra. Los esposos Windermere felicitan a su amigo por su próxima boda. Le aseguran que se casa con una mujer inteligente y buena.

Fin.      

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