Hoy
es fiesta, no importa cuánto nos hieran, no importa que nos ignoren, de todos
modos hoy es fiesta, aunque al mismo tiempo lloremos la desintegración, la
retirada lenta y dolorosa de la sala Manuel Rueda, aunque al mismo tiempo de
celebrar hay que alzar la voz, hay que gritar desde las entrañas que nuestro
valor es inmenso, aun con sueldos ínfimos e indignantes, aunque al mismo tiempo
reclamemos 9 millones para invertir en un anfiteatro- que aunque lo
necesitamos- nuestras escuelas de artes se nos caen a pedazos… hay que bailar
en las calles, hay que cantarle y cantarle para enarbolarlo hasta su más alto
lugar, porque hoy es du día nacional e internacional, por ser capaz de todo lo
que es, de salvar vidas,
de educar, de entretener, de hacer reflexionar, de hacer pensar, de divertir,
de hacer llorar, de hacer reír, de hacer… olvidar; por eso y por mucho, mucho
más hay que cantar. ¡FELIZ DÍA DEL TEATRO!.
Un medio para educar, divertir, entretener, enseñar y hacer pensar; como la misma esencia y fin del teatro.
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jueves, 27 de marzo de 2014
Shakespeare en Fuga con Tripode
La Fundación Teatro Tripode presenta, Shakespeare en fuga,
este trabajo es una selección de obras del autor William Shakespeare, en la que
podemos citar Romeo y Julieta, Otelo, Hamlet y Macbeth. Este montaje; es la
presentación del proyecto final de los alumnos de primer año de la Fundación
Teatro Tripode, dicha fundación nos deja reflejado en esta puesta en escena, la
problemática de los sentimientos humanos y sus consecuencias.
La obra se estará presentando mañana viernes 28 de marzo a
las 7:00P.M. en el cierre del Festival Internacional de Teatro Aficionado,
Emilio Aparicio (Marzo teatral) que se desarrolla en la sala de teatro Monina
Solá del centro cultural Narciso González, aun precio regalado RD$ 50.00 pesos,
esto es para que nadie se quede en casa y se fugue junto a Tripode.
martes, 25 de marzo de 2014
Casa de Muñecas en la ENAD
La Escuela Nacional de
Arte Dramático, presentara este viernes 28 de marzo en sus Noches Dramáticas,
Casa de Muñecas, una adaptación de la obra del dramaturgo y poeta noruego
Henrik Ibsen. Considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores
que más ha influido en la dramaturgia moderna, se le reconoce también, como el
padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su
época una sociedad dominada por los valores victorianos; sus obras fueron
consideras escandalosas al cuestionar el modelo de familia y de sociedad
dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no
contemporáneo más representado en la actualidad.
Casa de Muñecas es la
obra más representada de Henrik Ibsen. Esta obra de género dramático, fue
estrenada el 21 de diciembre del 1879 en el Det Kongelige Teater de Copenhague.
Su título original en noruego es Et dùkkehjem. En ella el escritor noruego retrata la situación familiar y
de la mujer en la sociedad, a través de la vida de Nora Helmer, quien tras
intentar con su mejor voluntad ayudar a su marido, Torvald Helmer, descubre que
éste en el fondo, no la considera más que un objeto de su propiedad. Al final
Nora decide no vivir más con su marido y deja a Torvaldo y a sus hijos. Nora Helmer
no solo se convirtió en el personaje más emblemático de Henrik Ibsen, sino que
llego a ser un ícono cultural de la liberación de la mujer y la igualdad de
género.
Casa de Muñecas será
representada en esta ocasión por Anthony Alexis Espinal Luciano, Sheila Amaro,
Vickaylin Bello Rocha y Mayelin Martínez Segura; en las Noches Dramáticas de la
Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD), en la sala Haffe Serulle a las 8:00
P.M., éste viernes 28 de marzo, en el edificio de las Escuelas de Bellas Artes,
en la César Nicolás Penson, Ens, La Esperilla, Plaza del Conservatorio a RD
$100.00 p/p.
domingo, 23 de marzo de 2014
Manolo Ozuna.
Nació el 9 de agosto de 1966 en
República Dominicana. Hijo de Modesto Ozuna y Josefa Carmona. Casado con la
actriz y bailarina Helen Perdomo. Inició sus estudios universitarios en la
carrera de Comunicación social, pero luego decidió dedicarse por entero al
teatro, contando con el apoyo de su padre quien no entendía mucho de las artes
dramáticas pero confiaba plenamente en su hijo. Estudió en la Escuela Nacional
de Arte Dramático de Bellas Artes (1987-1990), y desde entonces ha trabajado
incansablemente en los medios de comunicación dominicanos. Alcanzó gran
notoriedad en la televisión a finales de los noventa durante su participación
en Progamarte, empresa productora de televisión de Roberto Salcedo, formando parte
del elenco de los programas: “Perdone la hora” y “9x9 Roberto”, que se
transmitían a través de Color Visión, canal 9, y donde Manolo, además de
actor-comediante se desempeñó como libretista. Fue su participación en la película
“Perico Ripiao”, del cineasta dominicano Ángel Muñiz, lo que permitió que sus compatriotas
fueran testigos del talento y preparación de Manolo a la hora de actuar. Actualmente
goza del cariño del público dominicano, siendo considerado como uno de los
mejores humoristas quisqueyanos. La radio, el cine, el teatro, comerciales para
la televisión, forman parte de la vida profesional artística de Manolo, a quien
lo hemos escuchado decir en varias ocasiones que la gente en la calle confunde
su trabajo humorístico con la vida diaria y pretende que él les cuente un chiste
en cualquier lugar y situación.
El año pasado, 2013, regresó de
los Estados Unidos, donde residió por espacio de dos años, trabajando en la
radio e impartiendo clases de actuación. En la actualidad está bien ocupado
trabajando en películas de cine, aunque también ha revelado sus intenciones de
poner en marcha algunos proyectos nuevos de los cuales probablemente nos
enteremos muy pronto.
Experiencia profesional.
Teatro: El Sucesor, La Cocina, La
Orgía, Prefiero un marido infiel, La Cena de los idiotas
Televisión: DE Remate,
Los del apartamento 4, Con la muela de atrás, Perdone la hora, 9x9 Roberto, Con
Cheddy y Manolo, El Sabor del humor, Aquí se habla español.
Radio: Haciendo ambiente, Con las
pilas puestas, Búsqueda 3 (N.Y.).
Cine: Perico Ripiao (2003), Santicló… la vaina de la navidad (2008), Ladrones
a Domicilio (2008), I Love Bachata (2011), Mi Angelito favorito (2013), Los
Súper (2013), Vamos de robo (2014), Suplicio (2014), Un lío en dólares (2014), De
vez en cuando (2014).
viernes, 21 de marzo de 2014
Andrei Tarkovski dijo:
"En el teatro, la responsabilidad del actor por su papel y su
función dentro de la representación es mucho mayor que en el cine"
lunes, 17 de marzo de 2014
¿EXISTE UN TEATRO DOMINICANO?
Base para una discusión
Por
IVÁN GARCÍA GUERRA
Segunda Parte
A finales de los años 30 y principio de los 40, con la llegada de los
refugiados españoles, tan importante para todas las artes dominicanas, se crea
el “Teatro Escuela de Arte Nacional”, bajo la dirección de Emilio Aparicio. A
partir de los montajes que éste realiza, aparecen nuevos dramaturgos que buscan
ser premiados con la presentación de sus creaciones. Son ellos: Pedro René
Contín Aybar, Carlos Curiel, Bienvenido Gimbernard, Manuel Marino Miniño, y una
mujer, Delia Marrero de Muné.
Es el más importante de ese momento, José Manuel Gómez Dubreill, ido a
destiempo, quien con sus obras: “Sombra Verde” y “La Trastienda”, trae un
estilo más a la altura de lo que ya sucedía en otras partes del mundo.
Aún dentro de la tiranía, se inician los dramaturgos que podemos
considerar modernos. Es el primero de ellos Franklin Domínguez, quién con su
obra “Exodo”, escrita en el 1952, inicia el movimiento actual de nuestras letras
teatrales. Entre las obras de éste, el más prolífico de nuestros dramaturgos de
todas las épocas, están: “Los actores”, “Espigas Maduras”, “La Broma del
Senador”, “El Último Instante”, “Se Busca un Hombre Honesto”, “Lisistrata Odia
la Politica”, “Duarte Fundador de una República”, “Drogas”, “Antigona-Humor”,
“El primer Voluntario de Junio”, “Duarte Entre los Niños”, “La Hora del
Regreso”, “Cuando los héroes Quedaron solos”, “El Encuentro”, “El Vuelo de la
Paloma”, “Bailemos ese Tango”, y “A mi Manera”.
Domínguez, es el único dominicano graduado de dramaturgia, y con una
amplia experiencia como productor, director y hombre de teatro, domina, sin
lugar a dudas la técnica de escritura de un texto dramático tradicional. Su
producción diversa y dispareja, comprende comedias de todo tipo, melodramas y
dramas. Sus más acabados logros están dentro de los dramas de aliento social y
en sus despreocupadas farsas, alrededor de la política.
Cronológicamente, el segundo autor de esta generación es Manuel Rueda.
Con sus obras “La Trinitaria Blanca”. “Vacaciones en el Cielo”, “La Tía Beatriz
Hace un Milagro”, “Entre Alambradas”, “El Rey Clinejas” y “El Retablo de Juana
la Loca”.
Este autor nos llega del mundo de la poesía, donde es una figura
destacadísima. Aunque no podría considerarse un hombre de teatro, es uno de
nuestros puntuales clásico – modernos, gracias a su amplia cultura que le
concedió el dominio de la técnica dramatúrgica. Ésta, como en el caso de la “La
Trinitaria Blanca”, está a veces al servicio de un espíritu auténtico y
agradablemente pueblerino, o como en el caso de su “Juana”, merecedora del
premio español “Tirso de Molina”, responde indudablemente a la
universalidad. Todas ellas participan de
un insuperable dominio del lenguaje.
Una corriente que se desarrolló
más bien al final de la dictadura es el teatro en verso de aliento trágico
griego. Tres magníficos poetas se inscribieron en ella. Son:
Franklin Mieses Burgos, con sus obras: “Medea”, “El Héroe” y “La Ciudad
Inefable” (Las cuales no han sido rescatadas para la escena); Héctor
Incháustegui Cabral, con su trilogía: “Miedo en un puñado de polvo”: integrada
por las obras: “Prometeo”, “Hipólito” y “Filoctetes”; y la tercera es una
mujer: Aída Cartagena Portalatín, con su obra “Odio total Euménides”, que puede
haber desaparecido. Todos ellos han fallecido, de los tres, el más importante
es Incháustegui, quien, aunque algo discursivo en sus diálogos, posee una
acertada concepción de la dramaturgia.
Para esa época compartieron con los nativos dominicanos dos españoles que
escribieron teatro con alguna temática local. Son ellos José María García
Rodríguez, con los “Gavilleros” y otras obras similares, Carlos Esteban Deive,
con “Tiberio”, “El Hombre que Nunca Llegaba” y “Los Señores Imperiales”. Luego
de varios años ausente de la escritura escénica, ha escrito una formidable
obra: “Quién se atreve con un entremés de Cristóbal de Llerena”, ganadora del
primer lugar en el concurso de Casa de Teatro, versión del 1965.
Luego de la explosión de libertad que constituyó la muerte de Trujillo,
además de los anteriormente citados, que continuaron escribiendo teatro,
apareció un grupo de nuevos dramaturgos, que prácticamente se iniciaron
alrededor del “1er. Festival de Teatro Dominicano” celebrado en el 1963,
durante el gobierno de Juan Bosch. Fueron ellos: Máximo Avilés Blonda, con sus
obras: “Las Manos Vacías”, “La otra Estrella en el Cielo”, “Yo Bertolt Brecht”,
“Pirámide 179” y “Bocaccio”, en proceso de recuperación; Marció Veloz Maggiolo,
autor de “Creonte”, e “Y Después las Cenizas”, mas “El Cancer Nuestro de Cada
Día”, también pendiente de rescate; Rafael Vázquez, autor de “Sueños de Gente
Común”, y “¿Estamos de Acuerdo?... Sí Señor”, Rafael Añez Bergés, con “Una Gaveta para Muchos Sueños”, y “Los
Ojos Grises del Ahorcado”, entre otras, todas ellas aparentemente perdidas; e
Iván García, con “Más Allá de la Búsqueda”, “Don Quijote de Todo el Mundo”, “Un
Héroe Más para la Mitología”, “Los Hijos del Fénix”, “Fábula de los Cinco
Caminante”, “Los Tiranos”, “Muerte del Héroe”, “Interioridades”, “Andrómaca”,
“Soberbia”, “Natifixón”, “Un Puente a la Esperanza”, “Paréntesis (entre la paz
y la paz)”, “Siglo XX” y “Vivir, buena razón”, entre otras. Un poco después surgieron
Carlos Acevedo, escritor de los “Clavos”, “Momo”, “Sisifo”, “Gilgames” y
algunas más, de las cuales la única que ha sido montada repetidas veces es la
primera; Efraín Castillo, escritor, entre otras obras, de “Viaje de Regreso”,
“La Muñeca de Gysina” y “Los Lectores del Desván”.
De este grupo, Blonda y Acevedo ya no están físicamente con nosotros. Y a
excepción de García y Castillo, el resto no ha vuelto a escribir teatro luego
de aquel brillante momento.
Iván García Guerra introduce en nuestro país las técnicas modernas de su
ép0ca de inicio. Sus temas son marcadamente sociales y responden a una denuncia
de los vicios de las clases gobernantes, con una proyección de los problemas
que estas crean en el pueblo. En casi la totalidad de sus obras vemos los
estragos producidos por la situación política en la psicología colectiva,
representada ésta por individuos o con personajes alegóricos. Su lenguaje es
poético y simbólico.
Efraín Castillo escribe un teatro culto, que se entronca con las técnicas
de su tiempo. A pesar de no participar activamente en el mundo teatral, como en
el caso de Rueda, sus conocimientos culturales y algo que podríamos llamar
sexto sentido, lo convierten en una importante pieza de nuestra dramaturgia.
En una generación más reciente están: Haffe Serulle, autor, entre otras
obras de: “El Horno de la Talega”, “Leyenda de un Pueblo que Nació sin Cabeza”,
“Prostitución en la Casa de Dios”, “Pedro Santana”, “Duarte”, “La Danza de
Mingo”, y “El Violinista”; Rubén Echavarría, con un solo texto hasta el momento:
“La Obra sin Nombre”, Jaime Lucero, Fallecido, quien escribió: “Mamasié”, “Los
Gavilleros”, “Pap+a Liborio” y “Cuentos del Callejón de la Yaya”, Jesús Rivera,
con sus piezas: “Vivencias de un Nuevo Barrio” y “El Condenado”, Reynaldo Disla,
con “Retablo Vivo del Doce de Octubre”, “las Despoblaciones”, “Bolo Francisco”,
“Rudy”, “Capitulo 72” y muchas más; Frank Disla, hermano de este último,
residente en Nueva York, con obras sobre los “Dominicanos”, como: “El Último
Son”, Aquiles Julián, autor de: “Hay un Ángel Caído en Primer Plano”, de quien
desconocemos nuevas producciones; Joseph Cáceres, con “Tataiba” y Carlos
Castro, que ha producido entre otras, “El Gran Juego” y “Roca la Tumba”.
Entre ellos, Jaime Lucero fue, en su momento, quien más se acercó a un
teatro de la factura popular citadina.
Haffe Serulle, de un estilo muy peculiar, nos trae un teatro con herencia
de Giono y a lgo de Weiss, en el cual se alternan tintes de agitación social
con un introspectivo vuelo poético, que lo convierte en algo en cierta manera
críptico aunque de intención popular.
Reynaldo Disla, otro autor de personalidad destacada y muy conocedor del
teatro vivo, tiene otro tipo de similaridades más a lo Ghelderode o
valleinclanesco; pero su teatro es mucho más efectivo en cuanto a su proyección
con las audiencias.
A partir de la llegada al país de venezolano Romulo Rivas, se
desarrollaron las agrupaciones: Grupo Gratey, con “Mi Primera Manifestación” y
“Regina Express”; y Grupo Gayumba, con “Las Artimañas”, “La Urna”, “Huelga”,
que trabajaron más bien con creaciones colectivas; y “Las Cuatro Puntas”,
conformada por las agrupaciones: Teatro Estudiantil, Teatro Obrero, Tercer
Grupo y Cirulo Escena, que produjeron espectáculos sin texto básicos. Salvo
Gayumba, reducido fundamentalmente a dos personas, Manuel Chapuseaux y su
esposa Nives Santana, los demás desaparecieron más temprano que tarde.
Otras manifestaciones del mismo estilo, que se desarrollaron básicamente
en el período de los doce años de Balaguer, fueron: Grupo Tetraico, con
“Fanobrero”; Hombre Escena, con “La Mariposa que Quiso Volar a la Luna” y Grupo
Chispas, con “Así en el Cielo como en la Tierra”.
Para esa época también están presentes: Carlos Campos, español con
“Hágase la Mujer” y alguna otra obra; León David, con “La Noche de los
Escombros”; y Otto Coro, de origen venezolano, con “RR”.
Una autora nacida en Santiago de Cuba que ha estado presente en la escena
dominicana es Carmen Quidiello de Bosch, autora de las obras “El Peregrino”,
“Alguien Espera Junto al Puente”, “La Eterna Eva y el Insoportable Adán”.
De las generaciones más recientes están: Manuel Chapuseaux, Ya
mencionado, autor de “Cuentos de Pedro Urdemalas”, “Pin, Pan, Pon, Qupe
Gracioso es Calderón”, “Don Quijote y Sancho Panza”, “El Lazarillo” y
“Cazadores del Arca Perdida”, casi todas provenientes de clásicos españoles;
Giovanni Cruz, autor de “Jesús del Caimito”, “Amanda”, “La Virgen de los
Narcisos”, “El Sucesor”, “Los Diablos”, “Drácula” y algunas más; Arturo
Rodríguez Fernández, autor entre otras de “Cordón Umbilical”, “Todos menos
Elizabeth”, “Refugio para Cobardes”, “Hoy No Toca la Pianista Gorda”, “Parecido
a Sebastián”, “Palmeras al Viento” y “Las Vecinas de Enfrente”; William Mejía,
proveniente de Azua, con obras como “Encuentro en la Astronave”; José Adolfo
Pichardo, residente en Santiago, con “Alas e Invierno” y muchas más; Carlos
Burgos, venido de la Vega, con “Rosas Para Leopardi” y otras; Rafael García,
interesante autor del Cibao; Danilo Taveras, con “Consuelo y Rafael”; y cuatro
noveles dramaturgas: María Corsino, con “La Viuda Negra”; Chiqui Vicioso, con
“Wish-ky Sour” y “Salomé”; Elizabeth Ovalle Y Libertad Decamps, con “Se
Solicita Empleado” y otras.
En los últimos años se ha iniciado una interesante y crecida generación
de jóvenes y no tan jóvenes, producto de la Escuela Nacional de Arte Dramático
(ENAD), y de talleres privados. Hace cierto tiempo fue publicado un tomo con 22
obras dramáticas de igual número de bisoños dramaturgos, productos de dos
talleres impartidos en Santiago.
Continua.
domingo, 16 de marzo de 2014
Tragicomedia de Don Duardos, de Gil Vicente.
La obra comienza con el emperador acompañado de la corte real de Palmerín: la emperatriz, la princesa Flérida, sus damas de compañía: Artada y Amandria; Don Robusto y Primaleón. Entra Don Duardos denunciando ante el rey que su hijo, Primaleón, ha matado a Periquín, amado de Gridonia, y ahora esta está muriendo de amor. Primaleón se identifica a Don Duardos y luego de una breve discusión comienza a batirse en duelo con él, a lo que el rey, viendo lo fiero del enfrentamiento, reacciona diciéndole a Flérida que los detenga. Flérida les pide que terminen la pelea en ese instante y dice a Duardos que sea él primero quien se detenga. Duardos accede a la petición de Flérida, asegurando que lo hace por ella y no por miedo y ni siquiera por Dios. Salen Duardos y Primaléon de escena.
Entra Camilote, alabando la
belleza de Maimonda, mujer excesivamente fea. Elogia tanto a Maimonda que
termina por molestar a los presentes e insultando la belleza de Flérida, por lo
cual don Robusto lo reta a duelo y recibe el consentimiento del rey para que
esto suceda y asegura que él va a presenciar el encuentro. Salen de escena.
Duardos quedó prendado de la
imagen de Flérida y acude en busca de ayuda donde la infanta Olinba quien le da
una copa para conquistar el amor de la princesa y le aconseja tener paciencia y
trazar una estrategia más efectiva que todas las hazañas heroicas en las que él
antes ha intervenido. Este se pone de acuerdo con los siervos de la hortaliza
del castillo para que estos le permitan hacerse pasar como hijo suyo y se hace
llamar Julián, todo para estar cerca de Flérida cuando esta salga a los patios
del castillo.
Las próximas escenas muestran el
galanteo de Duardos, haciéndose pasar por Julián, enamorando a Flérida, quien a
su vez se siente atraída por él desde la primera vez que este entró a la corte
del rey, pero ella no supo su nombre y no lo reconoce vestido de obrero. Intenta
hacer que Duardo revele su identidad pero este insiste en decir que él es tan solo un simple obrero.
Ella se ausenta por tres días, en los cuales no visita la hortaliza,
pretendiendo presionarlo a que revele su nombre, ya que ella está tan enamorada
de él como él de ella. Duardos la cita secretamente y a solas en la noche, prometiéndole
que le dirá quién es él.
Sale un mensajero que informa que
Camilote había matado a don Robusto y a otros caballeros, en defensa de su
Maimonda y en contra de aquellos que defienden el honor de Flérida, que Duardos
enfrentó y mató a Camilote pues no pudo dejar de defender a su amada Flérida ni
permitir que mancillen su honor.
Al final Flérida accede a las
pretensiones de Duardo y, aunque se ha dado cuenta que él no es un jornalero ni
villano, debido a su educación y su osadía al hablarle, le confiesa su amor aún
sin saber a quien lo hace, esto a insistencia de Duardos quien desea escuchar
que ella lo ama aunque no fuera un príncipe. Luego de la aceptación de Flérida,
Duardos le confiesa que él es un hombre de la realeza inglesa y que ambos
regresarán a su tierra donde ella será feliz con él viviendo en un lujoso
castillo digno de su belleza.
En general la obra es más bien
una sátira a la vida monárquica que en ocasiones se ve ridiculizada, pero en el
fondo está plagada de actos y declaraciones románticas, que es la verdadera
esencia de esta tragicomedia.
Gil Vicente (1465-1536), autor de
la misma, es considerado el padre del teatro en Portugal. Su obra “El Monólogo
del Vaquero”, es una de las primeras muestras de teatro que alcanzó relieve en
la sociedad portuguesa del siglo XVI, a pesar de que existen noticias de obras portuguesas
tan lejanas como el siglo XIII, sin embargo, Gil Vicente, autor prolífero,
realmente marca un antes y un después en la historia del teatro en esa nación
europea.
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